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Con el aumento en la temperatura y la apertura de los restaurantes, ¿puede exponerse al coronavirus al comer en un restaurante con aire acondicionado?

Un estudio dice “tal vez”. Pero depende de dónde te sientes.

PHOENIX — Los restaurantes de Arizona se están abriendo nuevamente para el servicio de cena. 

Las temperaturas exteriores también están aumentando, lo que significa que los sistemas de aire acondicionado están funcionando a toda máquina para enfriar a los clientes y mantenerlos frescos.

Se plantea la pregunta: ¿Puede el aire acondicionado en un restaurante propagar el COVID-19?

Sabemos, por ejemplo, que las unidades de aire acondicionado que usan agua pueden transmitir enfermedades. 

A casi 40 de las 44 personas que se enfermaron durante un brote de la enfermedad del legionario en Memphis, Tennessee en 1978, sus infecciones fueron debido a la torre de enfriamiento de un hospital. 

Un brote similar sucedió en un campo de golf en Atlanta en 1978 también se le atribuyó a un sistema de aire acondicionado contaminado. 

¿Pero qué hay del COVID-19? 

Los investigadores determinan qué tan lejos pueden viajar las gotas infectadas en el aire.

La regla general ha sido seis pies. Pero una revisión de estudios en The Journal of Infectious Diseases publicada en abril encontró que las gotas podrían viajar más lejos.

“Descubrimos que la base de evidencia actual es escasa y los datos disponibles no son compatibles con la regla de separación espacial de 1 a 2 metros, es decir de 3 a 6 pies”, escribieron los autores. 

“De 10 estudios sobre la distancia horizontal de las gotas de saliva, 8 mostraron que las gotas recorren más de 2 metros (6 pies) en algunos casos hasta 8 metros (26 pies)".

Y luego está el estudio de un restaurante chino, que analizó las infecciones en un solo restaurante en Guangzhou, China a principios de este año. 

Ese estudio argumentó que el aire acondicionado puede mover las gotas infectadas con COVID-19 más de seis pies. 

Un miembro de una familia que había viajado a Wuhan almorzó con sus familiares en un restaurante con aire acondicionado el 24 de enero (en el video se muestra, a esos comensales con la letra A en frente de ellos). Otras dos familias que fueron las letras (B y C) se sentaron en las mesas cercanas. 

Más tarde durante el día, el 24 de enero, el primer miembro de la familia experimentó los primeros síntomas de COVID-19. Para el 5 de febrero, otras nueve personas y las familias A, B y C habían contraído COVID-19. 

Los investigadores descubrieron que la única fuente de infección para esas personas era la persona de la familia con la letra A. De igual manera, la familia con la letra B en el restaurante se superpuso con el de la familia A en 53 minutos. El tiempo de la familia con la letra C en el restaurante se superpuso en 73 minutos. 

Los investigadores observaron los restaurantes y vieron un aire acondicionado al final de la habitación. A través del rastreo de contactos y simulaciones por computadora, determinaron que nadie fuera del patrón de flujo de aire del aire acondicionado se había enfermado. 

La teoría de la investigación era simple: el aire acondicionado levantó gotitas infectadas del miembro infectado de la Familia A y las distribuyó por todo el restaurante.

Pero el estudio tenía sus limitaciones.

Los investigadores no “realizaron un estudio experimental que simule la ruta de transmisión en el aire ni probaron a miembros de la familia asintomáticos negativos en muestras y otros comensales para estimar el riesgo de infección”.

“Para evitar la propagación del COVID-19 en los restaurantes, recomendamos fortalecer la vigilancia de monitoreo de temperatura, aumentar la distancia entre las mesas y mejorar la ventilación”, escribieron los autores del estudio.

El Dr. Brian Kaminski de ProMedica le dijo a WTOL-TV que este es solo un estudio y el único con ese propósito en todo el mundo.

“Aunque se podría argumentar que es plausible, es muy, muy poco probable”, dijo Kaminski. “Y si nos distraemos con eso y decimos, ‘Necesitamos comenzar a enfocarnos en los aires acondicionados en este momento’, perderíamos ese enfoque en la transmisión de persona a persona donde realmente se hacen las diferencias reales”, añadió.

Entonces, ¿cuál es el resultado final?

La investigación también ha demostrado que las partículas de COVID-19 son pesadas y se caerán del aire solas. Por lo tanto, es mejor mantenerse alejado del flujo de aire directo del sistema de aire comercial.

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