RANCHO VIEJO, Texas — Un par de mujeres en el sur de Texas agregan algo de humanidad al debate de inmigración al cocer juntas almohadas y muñecas de trapo para niños migrantes.

Con retazos de tela y algodón, una madre y su hija empezaron un movimiento que está ahora siendo apoyado a nivel nacional.

“Hola Melba, espero que sigas encontrando fuerza ayuda y perseverancia durante estos momentos de tragedia y juicios en la frontera”, dice una de las muchas cartas que han recibido alentándolas a continuar con su proyecto.

Estas cartas de extraños de todo el país son que inspiran a Melba Salazar Lucio y a su madre María Elena a seguir cociendo.

“Nuestro enfoque ha sido las almohadas mayormente”, dice Melba. “No cocemos cualquier almohada.”

“Las almohadas de amor”, dice su madre María Elena.

RELATED: Siguen llegando migrantes a Phoenix, mientras que Yuma se declara en estado de emergencia

La idea surgió de María Elena, maestra jubilada de 83 años, quien vio la necesidad de las familias migrantes que llegan a la frontera de México con Estados Unidos.

“Una pequeña almohada para la gente repose su cabeza, están cansados y se recuestan en el piso la mayor parte del tiempo”, dice María Elena.

Y lo que empezó como un proyecto se ha convertido en un movimiento. En solo 12 meses, este par ha hecho cerca de cinco mil almohadas, incluyendo su última creación, unas muñecas de trapo que les llaman “Compañeras de Esperanza”.

No siempre ha sido fácil, María Elena dice que algunas personas la critican. Pero fuera de la falta de aceptación de algunos en su comunidad, porque ayudan a migrantes, se les agotaron los recursos a Melba y María Elena, se les terminó el material y no tenían dinero para seguir con el proyecto.

“Como no soy muy obediente, toda mi vida he hecho lo que he querido, así que dije, ‘nadie me va a detener’”.

VIDEO: Grupos cruzan la frontera de México y arizona desafiendo el peligro

Se corrió la voy sobre las Almohadas de Amor (Pillows of Love) y las donaciones empezaron a llegar de todo el país. De $20, $30 y diferentes cantidades de diferentes estados, todo se ha ido sumando.

Ahora con una maquina de cocer nueva, madre e hija producen alrededor de 70 almohadas cada tarde.

Y no son solo tela y algodón, para Melba y María Elena, esas muñecas y almohadas están llenas de mucho más que eso.

“No está bien que nosotros nos sentemos y no pensemos en lo que la gente esta pasando, no importa de donde vienen, son humanos y tienen corazón”, dice María Elena.